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Ejercicio y corazón PDF Imprimir Correo electrónico
Lunes 23 de Marzo de 2009 00:12

Por: Dr. Frank Valdez
    
Existen tres tipos de ejercicio físico: aeróbico, un ejercicio de larga duración, de intensidad ligera-moderada e individualizado para cada persona, realizado con asiduidad y movilizando grandes grupos musculares (por ejemplo, montar en bicicleta y nadar); anaeróbico, de corta duración y alta intensidad (por ejemplo, las carreras cortas de atletismo); y estático o isométrico (por ejemplo, los ejercicios con pesas).

De todos, el ejercicio aeróbico es, según los expertos, el más recomendable. Quienes lo practican regularmente tienen menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Entre sus ventajas para el corazón destacan: Disminuye la tensión arterial en reposo, produce un descenso en el nivel de triglicéridos y un aumento del colesterol bueno, que no obstruye las arterias, protegiéndonos de la arteriosclerosis, Ayuda a los diabéticos a controlar la enfermedad, disminuyendo las necesidades de insulina, al producir un incremento del gasto de calorías, nos ayuda a prevenir y controlar la obesidad, Ayuda a distraernos, disipar tensiones y alejar el estrés, ya que su práctica tiene un efecto relajante, quienes lo practican suelen tener hábitos de vida más saludables: no fumar, alimentarse de forma equilibrada y con pocas grasas, dormir las horas suficientes, además, fortalece el corazón: el tamaño de sus cavidades aumenta, sus paredes son más gruesas y se incrementa la cantidad de sangre que expulsa cada vez que se contrae. Como consecuencia, la frecuencia cardiaca (pulsaciones por minuto) en reposo, disminuye.


El ejercicio es fundamental en la rehabilitación de los pacientes con cualquier tipo de cardiopatía, incluso los que han sufrido infartos. El primer paso es consultar al médico, que determinará el nivel de esfuerzo, por medio de una ergometría o prueba de esfuerzo. El especialista diseñará el programa de rehabilitación cardiaca que incluya apoyo psicológico.


Qué precauciones tomar: Nunca se debe iniciar la actividad física sin haber consultado a un especialista sobre los ejercicios más adecuados y a qué intensidad practicarlos, No comience un deporte sin haber tenido un entrenamiento físico previo, La actividad debe hacerse de forma progresiva. Evite esforzarse demasiado. No obtendrá ningún beneficio y puede llegar a ser peligroso, De nada sirve ejercitarse si no se tiene una dieta saludable, una adecuada medicación y se controla el peso, Tras el primer mes, el médico podría autorizar correr, practicar natación y bicicleta estática, siempre con la frecuencia cardiaca bajo vigilancia

 

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